Oye_escucha

Por cuestiones de adecuar el texto a un espectáculo teatral, el texto que se dice en el monólog Oye_ Escucha es más breve y con ideas más generales. Este texto es el desarrollo del espectáculo y explica su propósito.

Buenas. Me llamo Antonio Zafra, he trabajado durante muchos años en teatro, televisión y algo de cine, soy sordo y actor, cosas que parecen contrapuestas y con este monólogo busco darle visibilidad a las personas sordas y ofrecer mi testimonio.
He ido perdiendo audición progresiva y lentamente desde la infancia hasta que me quedé con un resto de solo un 15% de audición. Me pusieron un implante coclear, sigo siendo sordo, porque no se oye como con un oído natural, pero tengo una buena ayuda.
La sordera es una discapacidad invisible, no se aprecia a simple vista, limita mucho la comunicación, aísla a las personas sordas que se convierten en extranjeros en su propia tierra ya que no entienden bien el idioma que se habla. Pese a todo, una persona sorda puede ser perfectamente feliz y en eso estamos.

Para todo esto  tengo a cuatro personas que me van a ayudar durante mi monologo y son José Pérez Guzmán, que es Sordo y usuario de la lengua de signos, fue mi profesor de Lengua de Signos Española.
Contable, padre de familia, ha sido presidente de la Sociedad Federada de  Sordos de Málaga y es una persona discapacitada como yo, y además con altas capacidades e inteligencia. Ese es también el reto de hoy presentar a los sordos como personas capaces.

Texto Jose: Las población en general ve a la comunidad pequeña de sordos como desconocidos. No saben cómo funcionan o cómo son. Los sordos deben hacer más campañas de difusión para que los oyentes conozcan como son.

Y por eso estamos haciendo este monólogo.


Tengo a tres profesionales que conocí cuando  fui alumno en el Instituto Jesús Marín cuando con 36 años decidí hacer Desarrollo de Aplicaciones Web, un ciclo de 2000 horas de informática, luego lo aproveché cuando estuve unos años trabajando de informático. 

De izquierda a derecha:
Carmen Máximo, profesora de informática y profesora de apoyo. Para mí, Carmen es un ejemplo de compromiso con la enseñanza y es una persona que dice las cosas como las piensa, transparente y auténtica.
Luisa Aguilar, intérprete de Lengua de Signos, es un encanto, trabajó conmigo luego en teatro cuando hice una versión de Hamlet para dos actores y ella vino a hacer la interpretación  junto con Caty, otra intérprete maravillosa a la que le mando un beso. Luisa está muy comprometida con su trabajo y es una  excelente profesional.

Ángela Prado,  también intérprete de lengua de signos, una excelente profesional también, con ella no he tenido tanto contacto después de terminar los estudios. Por iniciativa de Luisa, Ángela se animó y se ofreció desinteresadamente a colaborar y se lo tengo que agradecer mucho.
Creo que para empezar debemos aclarar una serie de mitos que tengo aquí preparados.

Hay una pregunta que me hacen siempre:
¿Cómo se siente un sordo por el hecho de serlo?

Los sordos que hemos oído bien durante una época en nuestra vida y en el momento que dejamos de disfrutar de la audición, obviamente, echamos de menos la música, las voces de nuestros amigos y familiares, hablar por teléfono, la autonomía para ciertas cosas… tenemos un sentimiento de pérdida muy grande. Somos oyentes que ya no oyen, necesitamos un tiempo para admitir lo que somos. Luego no tenemos completamente la identidad y la cultura sorda que habríamos adquirido en la infancia y tenemos un sentimiento de estar entre los dos mundos y no pertenecer ya del todo a ninguno de ellos, por lo menos ese es mi caso. El sordo de nacimiento puede imaginarse cómo sería escuchar y sentir que no han tenido esa oportunidad, o por otro lado no creer que sea importante en su vida y sentirse orgullosos con su condición. Lo que quiero decir es que hay muchos sentimientos personales con respecto a la sordera según las vivencias.

Otra pregunta:

¿Cuándo trabajabas de actor, eras sordo?¿Cómo lo hacías?

Yo aprendí el oficio de actor siendo sordo, cuando me matriculé en arte dramático, a los 18 años, ya tenía más de un 40 por ciento de pérdida y fue avanzando año tras año. Me aprendía los texto de todos los personajes, aprendía en los ensayos lo que tardaba en decir el texto el compañero y procuraba mirarle la boca en los finales, justo antes de decir mi texto para ver si había acabado, claro. Desarrollé un sentido del ritmo muy grande ya que oía bien los sonidos graves. Truquillos.

Fingía que oía, luego se convirtió en virtud, pues me decían que mi escucha actuando era muy buena, y activa, reaccionando a lo que pasa muy bien, claro, me estudiaba el texto del compañero… Pues sordo y todo hice hasta colaboraciones de radio. Con toda mi cara.

Problemas: mi voz nunca fue lo bonita o lo bien modulada que pudo, no oía ni oigo bien. Fui a una logopeda a mejorar la dicción, pero no es del todo buena. Con la experiencia que tengo si hubiera sido oyente ahora declamaría mucho mejor.

También la gente me decía.
¿Eres sordo? Pues hablas muy bien. Claro, por mi trabajo eduqué todo lo que supe la voz y lo sigo haciendo.

Creo que podéis tener más preguntas, así que al final del monólogo, hacemos una ronda y contesto si queréis.

Ahora vamos a explicar algunas particularidades de las vivencias de los sordos. Primero la etapa formativa de las personas sordas. Desde la infancia a la universidad.

Yo soy sordo post-locutivo, conseguí adquirir el lenguaje oral de forma natural y me eduqué  durante la infancia y la adolescencia, en centros no especializados, y sin ayuda de intérpretes o de profesores de apoyo, porque no lo necesitaba en esa época. También es cierto que cuando estaba en la época universitaria, me matriculé en arte dramático,  ya me costaba seguir una clase y estuve tirando de lectura labial en muchas ocasiones, porque no oía lo suficiente, y lo pasé mal.

Sí necesité apoyo e intérpretes de lengua de signos de adulto, cuando estudié con 36 años, ya sordo profundo con un 80 por ciento de pérdida. A esa edad tenía problemas para encontrar trabajo como actor, por la sordera tan pronunciada, decidí reciclarme profesionalmente e hice el ciclo de informática. Previamente había hecho dos cursos de lengua de signos para poder entender a las intérpretes.

Pero vamos a ver primero el caso de José, que es sordo desde los tres años. Empezó a ir al colegio en su pueblo, pero no avanzaba, se pasaba el día dibujando, entonces sus padres lo matricularon en un colegio especializado, el colegio La Purísima para niños sordos de Málaga, eran todos sordos así que el ritmo de aprendizaje y el modo era para todos igual, y ahí si avanzó sin problemas. Los grandes problemas fueron cuando terminó en el colegio especializado en niños sordos y comenzó a ir al instituto, corriente, donde la mayoría eran oyentes. Veamos lo que dice José

La cosa ha cambiado desde los tiempos de José,
ahora los alumnos sordos van a los mismos colegios e institutos que los oyentes. La famosa integración. Que no está desarrollada completamente y ya se pretende la inclusión. Hablamos con Carmen, Luisa y Ángela, que da la casualidad que veintitantos años después o tal vez más… de que José terminara luchan por dar calidad  a los alumnos sordos en el mismo instituto que estudio José, y en el que estudié yo informática, el cambio es abismal gracias al trabajo de éstas, pero queda mucho.   Sobre integración e inclusión en los centros educativos nos contaban esto.

Cómo

Ahora vamos con la segunda etapa, la madurez.

Después de terminar los estudios llega lo más difícil que es conseguir un puesto de trabajo. Jose dice:

Hace mucho, yo conocía a una empresa, hablé con ellos y nos pusimos de acuerdo. Me dio un mes de prueba para ver cómo funcionaba por ser persona sorda. Asumo y entro a trabajar. Las funciones que hacía en la empresa era de administrativo contable. Al terminar el mes la empresa estaba contenta porque tenía capacidad de trabajo y estaba concentrado en lo que hacía así que continué. El grupo de compañeros eran todos oyentes pero los fui conociendo, había compañeros que se encargaban de atender al público y al teléfono y yo sólo con los ordenadores. La cooperación muy bien. Después de tres años la empresa tuvo una crisis de trabajo entonces tuvieron que prescindir de mi. Luego estuve buscando trabajo pero no encontraba nada por el tema de que como era sordo y necesitaban administrativos con atención al público y porque te falta la atención telefónica o para hacer tareas de recepción. Problemas de comunicación. Como encontraba tantos obstáculos me bajó la autoestima. Después de esto reflexioné ¿qué hacer en un mundo laboral en el que tengo tantos obstáculos? Y pensé ¿dónde hay oportunidades de trabajo para personas sordas? Pues como profesor de lengua de signos. Y lo he venido desarrollando desde hace muchos años y he estado ligado a esa profesión y la sigo ejerciendo, hasta ahora.

La experiencia de Jose es que se ha formado para una cosa, administrativo y luego no ha conseguido una continuidad en el mercado laboral y se ha tenido que reciclar. La realidad es que en Málaga hay pocas empresas que oferten trabajos para personas sordas y si te ves en la necesidad de trabajar al final, en el entorno de Jose se encuentra que  terminan haciendo trabajos no cualificados.

La mayoría de las personas sordas trabajan dentro de empresas, imagínate, para discapacitados, los llamados (CEE) centros especiales de empleo. Y dentro de esas empresas ¿qué trabajos se desarrollan? Pues la mayoría limpieza grandes superficies, o limpieza de ventanales, o por ejemplo en la ONCE, también tienen un acuerdo con una lavandería en la que hay empleados sordos. Son trabajos de poca cualificación. Las personas que quieren progresar, yo por ejemplo que tenía unas ideas de progreso y de futuro, al final te encuentras con obstáculos y retrocedes y terminas haciendo trabajos de poca cualificación. Algo o nada, otra cosa no hay… Así que asumes que tienes que hacer eso y coges esos tipos de trabajo.

En mi caso como ya he dicho tuve que cambiar de profesión y dedicarme a la informática y ahora paralelamente me preparo oposiciones, porque no estoy seguro de que la actuación me de comer.

Datos sacados del Instituto nacional de estadística. En el estudio sobre El Empleo de las Personas con Discapacidad dice que el paro alcanza al 27% de los discapacitados, pero en el caso de los discapacitados sensoriales por sordera el paro es de un 54,2% de las personas censadas. ¿Por qué se produce esto? Existe un miedo a contratar a una persona sorda y a interaccionar con ella.

Una compañera mía de la empresa de informática, Rocío Guerrero me mandó esto por Whatsapp.

Al principio temía ser rechazada por él, porque el hecho de no saber si yo misma lo estaba haciendo bien. No sabía si hablar más despacio, con más ritmo, más alto o más bajo, la verdad es que no tenía ni idea pero lo que sí es cierto es que él me lo ponía fácil con su manera de ser, siempre bromeando, saludando cada mañana, conversando en las comidas…

Ese miedo, se da hasta en los alumnos que estudian para ser Otorrinos. Fui durante muchos años paciente de un médico estupendo en Málaga, que no lo cito porque no he contactado con él para pedirle permiso, solo decir que es profesor en la universidad y me propuso dar una clase con él. Una consulta ficticia, en la que los alumnos me exploraban, diagnosticaban y hablaban conmigo sobre el problema que tenía y cuál iba a ser mi tratamiento. Me exploraron dos y me dio la charla de diagnóstico un tercero. El diagnóstico estaba claro, porque ya me había visto el catedrático… Bueno, pues en ese simulacro de consulta, me llegaban los estudiantes muy nerviosos. Diréis… pues la práctica, mejorará… en la mayoría de los otorrinos que he tratado prefirieron hablar con el familiar, y que éste me lo “tradujera”. No es que me trataran mal, es que estaban violentados por no poder comunicarse, ni tienen tiempo, porque el tiempo de atención por cada paciente es poco.

Hablábamos con Ángela, Carme y Luisa  sobre el miedo de las personas oyentes a tratar con sordos y sobre la capacitación de las personas sordas.

Pues esto quisiera que sirviera de ánimo para que la gente se comunique con personas sordas y sobre todo que se animen a contratarnos. Que somos muy válidos y capaces.

Pues nada más. Esto es básicamente lo que he querido contar.